
Incendio de edificio y contenidos
El local, la mercancía, el mobiliario y el equipo, contra incendio, rayo, explosión, sismo y riesgos hidrometeorológicos. Si rentas el local, se asegura lo que es tuyo y las mejoras que hiciste.

Seguros · Daños
Paquete Empresarial (PYMES)
Un paquete no es un descuento: es una póliza pensada para un negocio que tiene mejores cosas que hacer que leer nueve pólizas.
¿Qué es el Paquete Empresarial?
Es el seguro para pequeñas y medianas empresas — comercios, restaurantes, oficinas, consultorios, talleres, bodegas, escuelas — que reúne en un solo contrato las coberturas que cualquier negocio necesita: incendio del edificio y contenidos, robo, responsabilidad civil, cristales, anuncios, dinero, equipo electrónico y pérdidas consecuenciales. Una suma por sección, una vigencia y una renovación. Lo contratan directamente las empresas y, sobre todo, los agentes que las atienden.
Nueve pólizas para un negocio de doce personas no es cobertura. Es papeleo.
¿Qué incluye?
Las cuatro secciones con las que arranca todo Paquete Empresarial.

El local, la mercancía, el mobiliario y el equipo, contra incendio, rayo, explosión, sismo y riesgos hidrometeorológicos. Si rentas el local, se asegura lo que es tuyo y las mejoras que hiciste.

Mercancía, mobiliario y equipo sustraídos con violencia o asalto, y los daños que el robo deja en puertas, cortinas y vitrinas.

Los daños que tu negocio le cause a clientes, vecinos o proveedores por la operación o el inmueble: la caída en el piso mojado, el anuncio que cae, el incendio que pasa al local de al lado.

Rotura de vitrinas, fachadas y domos, y daños al anuncio luminoso o al rótulo, incluida su instalación.
¿Qué más puedes sumar?
Seis secciones más, según lo que tu negocio tiene y lo que hace con ello.

Efectivo en caja, en caja fuerte y en tránsito al banco, contra robo con violencia y asalto.

Computadoras, terminales de punto de venta, servidores y equipo médico o de laboratorio, a todo riesgo, dentro y fuera del local.

Hornos, refrigeradores, compresores y maquinaria de taller contra fallas mecánicas y eléctricas súbitas.

Los ingresos y gastos fijos que se pierden mientras el negocio está cerrado por un daño cubierto, y los gastos extra por operar desde otro lugar.

Daños al local rentado por incendio o explosión que el contrato de arrendamiento te obliga a pagar.

Para restaurantes, lavanderías, tintorerías y talleres: explosión o colapso del equipo y los daños que cause.
¿Para quién es?
Ocho giros que caben en un paquete. Si el tuyo no está, casi seguro también cabe.
Del local en la esquina a la cadena con veinte sucursales, con la mercancía valuada como se vende.
Cocina, refrigeración, clientes y el local de al lado. El paquete se arma con la caldera y el extractor en mente.
Equipo, mobiliario, documentos y la responsabilidad frente a quien visita.
Equipo médico, medicamentos y la RC del inmueble; la RC profesional va en su propia póliza.
Maquinaria, herramienta, mercancía de terceros en custodia y el riesgo de incendio que sube con cada soldadura.
Edificio, mobiliario, laboratorios y la responsabilidad frente a alumnos y padres.
Habitaciones, áreas comunes, cocina y la responsabilidad frente a huéspedes.
Un programa con las coberturas que el franquiciante exige, replicado en cada unidad sin volver a negociar.
¿Qué puedes ajustar?
Seis decisiones para que el paquete se parezca a tu negocio y no a un formato.
Cada cobertura lleva su propia suma: edificio, contenidos, dinero, cristales, RC. Se aseguran a valor de reposición y se revisan cada renovación.
Deducibles bajos donde el siniestro es frecuente y pequeño, y coaseguros catastróficos negociados por zona para sismo e hidrometeorológicos.
Todas las ubicaciones en un solo contrato, con alta y baja de locales por endoso durante la vigencia.
Condiciones negociadas una vez y aplicadas a cada unidad, con certificado por local y siniestralidad consolidada para el franquiciante.
Prima anual pagada en mensualidades o trimestres, sin que la póliza se caiga por un recibo perdido: nosotros lo perseguimos.
Cada año revisamos qué se usó, qué sobró y qué faltó, y ajustamos sumas y coberturas antes de que la aseguradora proponga lo mismo de siempre.
¿Con qué se combina?